domingo, 7 de febrero de 2016

                                                          ( Corrupción y Flagelo)

  Tenemos que comenzar haciendo una retrospectiva histórica, durante la tiranía trujillista, pudimos durante sus 31 años, ver cómo la sociedad dominicana iba poco a poco acomodándose en formas diversas a aquella situación y aunque no habíamos nacido en aquellas épocas hoy mediante el rastro indeleble de la historia podemos estar conscientes de lo repugnante que fue aquella tiranía (1930- 1961). Los gobiernos que le sucedieron en República Dominicana no fueron ajenos a la enfermedad de la corrupción, salvo algunos que pueden contarse con los dedos de una mano, muchas veces pensamos, que después de la decapitación de trujillo y sus allegados más íntimos y los relacionados de estos últimos, pensamos, repito, que la corrupción en sus formas mas sofisticadas no tendria albergue ni en los gobiernos ni dentro de ciertos estamentos de la sociedad, una vez cesara el férreo régimen. Hoy al hacer un análisis de las distintas vertientes en que se manifiesta la corrupción en nuestro país y nuestra sociedad, nos quedamos casi muertos de espanto y horrorizados con lo que hemos presenciado, sabido  o constatado, parecería que la inmensa cantidad de dominicanos nacidos  en dicha era y posteriormente, se han criado con una firme vocación para la corrupción. Decía don ramón y cajal que los débiles sucumben, no por ser débiles, sino por ignorar que lo son, y esto precisamente es lo que viene sucediendo en la sociedad dominicana, es ignorante y, por eso, acepta complacida, porque no solo es débil, ignora que lo es y por tanto es explotada y por eso hemos cometido tantas necedades y los padres de familia no educan generaciones como si nada tuvieran que ver con ellas, y se ha mentido soberanamente a la juventud y esta ya no tiene en  quien creer y día tras día, esta juventud, ve en TV como en un espejo el reflejo de la derrota 
de nuestro sistema cultural, como muy bien señalaba Federico Fellini. La realidad de nuestra 
sociedad es que todo parece indicar que los éxitos se los llevan los corruptos con su dinero fácilmente ganado, y los jóvenes preparados son premiados con el fracaso de su desencanto como si fueran débiles ignorantes de un país podrido hasta en sus cimientos, es que la juventud nuestra vive la desgracia de ya no pertenecer a ella, porque los grandes aduladores son los dueños por el momento, del sueño idealista que son tachados de utópicos, es que solo "la riqueza nos influye como el agua del mar; cuanto más se bebe, más sed nos entra". Desgraciadamente, vivimos una época en que estamos inmersos en un enmarañado abismo donde no pasa un solo dia sin que tengamos noticias de un delito contra el interés público. Hemos llegado al momento en que no podríamos decir que estamos en una democracia encerrada en un contexto de infamias con un tejido en forma de red compacto; cada requisito de aire puro que podría superar la sociedad es tapado por nuevos indicios o nuevas sospechas de corrupción y nos preguntamos, ¿qué es lo que hemos logrado con la democracia, qué es lo que hemos conseguido modificar? ¿Habremos resuelto o habremos podido escapar con solo señalar este flagelo, la inmundicia que nos corroe? Todo parece indicar que no.

Una sociedad que esta sumergida dentro de un estercolero, que suelen llamar ascenso social, o de la libre competencia, del proceso y la riqueza a velocidad acelerada, solo es posible salvarla cuando el fundamento jurídico, que es lo único que nos permite hablar de moral, tiene vigencias, pero desafortunadamente en nuestro país no hay quien mueva la justicia y aquí la inmersa mayoría de los jueces tiene un concepto de abstención de problemas exageradas y absurdas lo cual tiene un fundamento indecente. Es importante señalar a los jóvenes de ahora, que aun cuando no existe manos  limpias en la política y que todo, sin embargo, hay que pensar con optimismo, que el drama de la inocencia y la pureza, no quedara sin resolver, que no podemos amarrarnos a la amargura sartriana, sino luchar con tesón para conducir el país por caminos despejados aunque parezca incierta por ahora la esperanza de la nueva generación que triunfa sobre el basurero y los viejos tapices de la historia, los cuales serán sustituidos por el relevo que se avecina a toda velocidad. 


Escrito por: Alberto Andres Torres Guzman.